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miércoles, 2 de enero de 2013

A ella nadie la quería (Compilación)


"Ella está muerta, sentada en aquel moribundo banco de una plaza irónicamente sin vegetación, sin aire, sólo el cemento caliente y el vacío de la ciudad. Sentada está ella siempre de negro, siempre con los labios pálidos y con una mueca triste en la boca. Demasiado fúnebre, demasiado extraña...ciertamente invisible. 
 Justo a su lado descansa Melancolía, humana y cansada busca atraer la atención de su acompañante. Sabe que Baudelaire le pica en las entrañas y le recita somnolienta las flores, habla sublime y le conversa lúgubre. 
Se ven absurdas juntas, pegadas estáticas en el lugar, sin nada en los ojos. Los cuerpos que pasan esbozan rostros de horror ensayados frente al espejo, se miran y vacían la banca: limpian la plaza con su mirada.
"Parque", piensa ella al ver sus ojos. Pasto, tierra, árboles, vida. Y luego todo se va de su memoria y evoca una fantasía humana en sus ojos. Estos brillan y lloriquean cansados. Sólo desea una caricia, una mano o simplemente una mirada de verdad. Que sus pesados ojos negros se posen sin vergüenza sobre otra pupila y que algo más que cemento fluya, que tierra se pose en sus manos y sea barro al unirse en otra piel.
—A ella nadie la quiere, nadie la mira, nadie la ve—dice la voz interior de alguien más. 
Ella, quien prolijamente llamo, desea una caricia, un beso o si quiera un abrazo ajeno que impresione su creatividad de miedosa. ¿Será su cuerpo, sus ojos pequeño e insignificantes, sus cicatrices, su mirada ansiosa...?¿Será solamente ella, repudiándose a sí misma y repudiando con terror al resto? 
Es ese su grito, mi grito, lleno de miedo a la gente y de terror a la soledad. Todo resuena en sus oídos, en su mente luego y con fuerza dolorosa salen tres lágrimas lastimeras llenas de confusión.

A ella nadie la quiere y es su mayor tormento, secreto escondido y verdad dolorosa: no sentirse arraigada a nada. Ser la nada y vivir siendo nada."


Noviembre '09

Comienza el año y siempre me gusta tomar en cuenta relatos antiguos...me dicen cosas de mi misma que nunca diría en voz alta, pero que sí leería una y otra vez para corregir. 

Siempre con la idea de este absurdo positivismo que no se me va, que este año será mejor que el anterior (y ciertamente es así siempre).

Un abrazo!


viernes, 17 de febrero de 2012

Aún me atrevo a preguntar



¿Me quieres?
Supongo que no.
El silencio me lanza aquella negativa
que con decisión
mutila las yemas de mis falanges
-mis dedos, pienso distraídamente.
¿Dedos?
Pinceles manchados de tinta,
lineas que perfilan el camino que transité,
que recorrí una y otra vez sin cansancio,
sin temor ante el miedo de perder mi carne.
¿Me quisiste?
No.
Y la sal se acumula en mis ojos.
Arden, desaparecen
¡Ese es el fin:
dos pozos vacíos llenos de oscuridad,
nieblas terroríficas cubriéndolo todo!
Ojos que lo vieron todo,
que soñaron vida,
que te observaron por horas,
segundos que no terminaban ante tu mirada.
Sí, segundos eternos en los cuales
observé tus ojos;
la luz,
sin importar la ceguera,
sin importar no volver a ver nada más.
Y aún así te atreves a preguntarlo:
¿Qué si te quiero?
Te quiero siempre, amor.

jueves, 1 de octubre de 2009

Amor

Amor.
Qué fácil sería
Sentir tu mirada gélida
Todas las mañanas.
Qué fácil sería
Intentar quererte
Intentar verte y no llorar.
Amor: qué fácil suena
Y viene.
Amor: qué difícil.
Se va.